miércoles, 20 de agosto de 2008

LA BRUJA MON (Pilar Mateos)

Autor

Pilar Mateos, (1942) escritora española, de amplia trayectoria en la literatura infantil. Entre sus obras tenemos: Mi tío Teo, El pequeño Davirón, La bruja del pan "pringao", Sin miedo a los brujos, etc.
Visite: http://es.wikipedia.org/wiki/Pilar_Mateos

Resumen de la obra

La bruja Mon se encontraba muy feliz en una tienda, contemplando en la pantalla, un número musical, en ese instante una niña le dio un pisotón, despertando su furia y en consecuencia la convirtió en una rana. Un policía que vigilaba la tienda salió a observar lo que pasaba, y muy molesto se dirigió a la bruja
_ Aquí no se permite la presencia de ranas, ¡Tendrá que pagar una multa!
_¡Y un jamón!, dijo la bruja Mon, esto solía responder cada vez que le ponían multas.
La brujita, muy a su pesar, tuvo que sacar sus ahorros de trescientos años y pagar su deuda. En seguida salió corriendo de la tienda. La rana iba detrás de ella por la calle, como una sombra.
Nuevamente se encuentra con otro policía que le dijo:
_ Está prohibido que los animales circulen sin collar.
Y nuevamente le pusieron una multa, que tuvo que cancelarla. Esto le ocurrió varias veces, hasta que se convenció y pronunciando sus palabras mágicas convirtió a la rana en la niña que era antes.

La bruja Mon se encontró con su amiga Pirula y acordaron hacer una apuesta, sin premio alguno, esta consistía en hacer cincuenta juegos de magia. Se puso manos a la obra. En el camino se encontró con un árbol y lo convirtió en piedra, luego vio una piedra y lo convirtió en árbol. Vio una margarita y la convirtió en rosa, luego vio una rosa y la convirtió en margarita. Y así sucesivamente hasta que completó sus cincuenta juegos de magia. Fue a buscar a su amiga Pirula, diciendo: ¡Ya está!
La amiga observó que todo lucía igual y contestó:
_ Has perdido la apuesta.

Un día, la bruja Mon necesitaba un reloj, quería uno muy especial: que tenga cronómetro, alarma y que de las horas de los días, el mes y el año. Utilizando su varita mágica apareció uno; pero muy antiguo y llegó a la conclusión que su varita solo producía cosas antiguas. Un cuervo la convenció que le quitara el reloj a un niño y esta esperó al primer niño que pasó diciéndole:
- ¡Dame tu reloj!
Este le respondió, que detrás de él viene su hermano mediano que tiene un reloj mejor. Esperó al siguiente niño y le pidió lo mismo, teniendo como respuesta:
-Detrás de mi, viene mi hermano pequeño que tiene un reloj mejor que el mío.
Efectivamente, así fue, vino el hermano pequeño y la brujita le exigió su reloj, éste le dijo que mejor que su reloj era el de la torre de la catedral. Cuando la bruja Mon fue a buscar ese reloj se dio con la sorpresa que hacía tremenda bulla y salió huyendo.

Pasó el tiempo y la bruja pensó que se estaba portando bien, era hora de hacer algo malo. Andaba por unas montañas tratando de divisar si había algún niño para dar rienda suelta a su brujería; pero no había nadie. Fue entonces cuando encontró una cueva y pensó: Aquí debe haber murciélagos, los convertiré en ballenas; pero no los encontró. En ese instante se dio cuenta que alguien repetía la ultima las palabras que ella decía (era el eco), se encolerizó y le dijo que lo convertiría un pez tonto. Con mucha rabia pronunció las palabras mágicas, el eco las repitió y se convirtió en pez ella misma.

Comentario

La bruja Mon, es un cuento que tiene lecturabilidad, muy divertido, hace que uno disfrute mucho de las ocurrencias de la brujita logrando atrapar al lector. Es una obra que sirve para desrrollar el placer por la lectura.
Recomendada para niños de 6 a 9 años.

3 comentarios:

Rebeca dijo...

Hola, llege al blog por esta entrada del libro de la bruja mon, a mi de pequeña me encantaba. Me gusta ver que no era la unica.
Saludos

julieta dijo...

Hola.. Soy una estudiante de nivel inicial, ando buscando este cuento pero entero.. ¿Donde lo puedo conseguir? Porque vivo en un lugar que no tengo mucho acceso a libros infantiles.. Gracias.

Variedades dijo...

Yo también llegue al blog por esta entrada.
Creo que huelga decir que para mi también es uno de mis cuentos de infancia. Una auténtica maravilla.

Y ahora volviendo a leerlo creo recordar que me sentí muy aliviada cuando leí que los brujas ya no convertían a las niñas en rana. Jeje... :)